Abuelo, levante los pies, despéguelos del suelo y caminará más ligero, con menos esfuerzo.
Hijo, camina tú así. Es lógico en un joven querer avanzar rápido. Yo ya sé a donde voy y prefiero hacerlo despacio, - contestó.
Sintiendo el suelo. Palpando. Oliendo, - añadió.
Y dejando huella.
