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lunes, 28 de marzo de 2011

El discurso del verdugo.

Sois todos iguales. Ni uno de vosotros se salva. Podéis ser más bajos o más altos, más o menos gordos. Igual alguno tiene el pelo un poco más largo, los ojos más claros o una pequeña marca de nacimiento, pero, en el fondo, si os colocara a todos en fila, junto a la pared, y caminara frente a vosotros viendo vuestras malditas caras de cerdo, al final no conseguiría recordar nada de uno solo de vosotros que lo distinguiera del resto. Os guste o no os guste, sois todos iguales.
Y os guste o no tenéis todos el mismo discurso de mierda. Vuestros cerebros están abotargados, conformes con recibir la sopa boba. Os contentáis con los desperdicios que os lanzan. Ninguno de vosotros es capaz de pensar algo distinto a lo que piensan los demás. No utilizáis palabras siquiera, sólo gruñidos. Todos el mismo gruñido adocenado. Puede ser que uno grite más que el resto, pero a fin de cuentas será el mismo grito agudo e insoportable carente de significado.
Y no vais a cambiar. No penséis que sí, porque nada va a cambiar. Antes de ahora han pasado por aquí miles como vosotros, la misma cara, el mismo aspecto, los mismos quejidos antes de enfrentarse a la muerte, los mismos que vosotros lanzaréis en unos minutos. Pero todos morís igual, hasta para eso sois la misma cosa. No cambiáis, nada cambia. Tras la muerte os sigo, os busco, y colgáis de las charcuterías, las mismas patas, los mismos embutidos.
Todos iguales, unos a otros.

17 comentarios:

Sibreve dijo...

Bueno, es evidente que no son todos iguales, no me penséis un tipo de esos sin paladar ni gusto, pero si me ponía a distinguir entre ibérico, de bodega, de recebo, de teruel (que existe) o de león o de guijuelo hubiera destrozado el relato. Y ha sido duro anteponer lo uno a lo otro, pero al final...
Saludos :D

bicefalepena dijo...

Me gustó este discurso tuyo del político y la imagen de tanto elector obligado a escuchar quiera, o no, sus discursos a docenas...

Una abrazo

Anónimo dijo...

Vaya..al principio pense que se trataba de un banco vendiéndole un prestamo usurero, con intereses, vinculaciones, tarjetas , etc... a otro pobre ciudadano apocado por su necesidad de comer y de mantener a su familia.
Prefiero esta versión, aunque para mi, una lonchita de ibérico se pierda en lo mas hondo de mis recuerdos. :-)

MCH dijo...

Bueno Hugo, el giro final hace que, a nuestro pesar, a medida que relajas el músculo cervical se tense en los labios una sonrisa tonta. Es algo automático.
Lo siento porque, a diferencia de lo que opina alguna bestia parda con aspecto humano, de esos que jalean en las plazas o tiran cabras desde los campanarios,no albergo dudas sobre la capacidad para sufrir de los animales.
No obstante me parece sobresaliente en tu relato el juego de paralelismos con situaciones bastante desgraciadas de las historia humana que utilizas. El discurso del verdugo nos retrotrae a episodios temibles e indeseados que, aunque suficientemente conocidos, no conviene olvidar.

Torcuato dijo...

Este discurso al ganado es como una especie de reprimenda para que despierten. Lo triste es que el verdugo no es más que otro servil del pastor, que a su vez es otro servidor del señor y .....
Un abrazo, Hugo, y que vivan los espíritus libres.

Sibreve dijo...

Bice: Jajajaja... bueno, ahora no había político. Los discursos de los políticos no suelen insultar a nadie. Es una posibilidad de lectura.
Anónimo descubierto: Está claro que las diferentes interpretaciones de un relato las hace el lector. Será por eso que se llaman lecturas, supongo.
MCH: Mariano, esa era la pretensión del relato. Crear incomodidad y después relajarla. Supongo que te habrá gustado, ya que me escribes. Eso me alegra, leñe, que me estás poniendo el listón muy alto, tanto que últimamente salto y no lo toco porque paso por debajo.
Torcuato: Además de lo que dice mariano de las situaciones que no se deben repetir, sí, había una especie de discurso frente al servilismo que se ve últimamente en todas partes. E incluso quería jugar con el matarife que tiene que matar cada día a "cienes y cienes" de cerdos y prefiere insultarlos y hacerlos masa para que aminorar el arrepentimiento. Sí, que vivan los espíritus libres, cada vez menos y nunca más necesarios.
Saludos y abrazos a todos.

Pablo Gonz dijo...

Jajajajajaja, muy bueno, Hugo, muy bueno. Este me lo apunto entre mis preferidos. El discurso, que no puede ser más potente (y necesario en los tiempos que corren) parece ir dirigido primero contra los pobres condenados, luego se da uno cuenta de que es excusa para sacarle los colores a la sociedad. Y por fin se descubre que se trata de la locura de un pobre matarife. En este sentido el título tiene algo de engaño (lo que podría resolverse por medio de uno menos específico "El discurso del que mata", por ejemplo). La gracia se produce, a mi gusto, cuando logras que todos nos veamos como cerdos de ojos vacíos. Hermoso y necesario, ya te digo.
Abrazos admirados,
PABLO GONZ

No Comments dijo...

Buena crítica. Buen micro.

Un saludo indio

Anita Dinamita dijo...

Hugo, me encanta. Por mucho que me digas que son cerdos a quienes se habla, no me lo creeré, o me sentiré una cerdita más de la pocilga a punto de ser sacrificada.
Un abrazo

Sibreve dijo...

Pablo: Muchas gracias. Lo del título, puede ser. Lo que pasa es que poniendo verdugo le encontraba más gracia, y además, pregunta tú a un cerdo qué es un matarife, a ver qué te contesta... ¿Te digo? Oink, oink... jejeje.
No coments: Bienvenido. Me alegro de que te gustara.
Anita: Gracias. O bien son humanos y quiero suavizar el micro, o bien son cerdos y el matarife quiere hacerse más fácil el trabajo. :D
Saludos y abrazos a todos.

Bertobgood dijo...

El sistemático uso del verbo en segunda persona del plural (en un tono ciertamente acusativo) durante la mayor parte del discurso languidece con el empleo de la primera persona (rozando lo mayestático)antes del final.
Para decir lo cerdos que pueden ser los cerdos sin molestar demasiado a los cerdos y sin considerarse un cerdo me viene a la memoria la película "Delicatessen".

Sibreve dijo...

Me parece normal, Berto, que viendo el tono que adopta el discurso, el verdugo-matarife, en caso de utilizar la primera persona, roce lo mayestático.
Por otro lado, y por si se genera la duda, lo de considerarse un cerdo, relacionado al menos con este relato, te aseguro que me siento tan cerdo como el mayor de los cerdos. Soy de hablar mucho desde el sofá, con la calefacción encendida y el estómago lleno.
Gracias por dejarme tu, como siempre, interesante comentario.
Saludos, Berto.

Bertobgood dijo...

Lo primero agradecerte tu tolerancia con mis agrios y mal perpetrados comentarios.Eres muy amable y permisivo conmigo.
Felicitarte por el blogg, a mi me ha enriquecido un poco bastante(no como el de MCH que planea en la retórica).
Mi primera lectura del discurso del verdugo fue negativa. La tercera ha sido más tranquila. Me parece que te cuesta entender al verdugo. A mi también.
Te pongo un insuficiente en este relato.

MCH dijo...

La retórica es la ciencia que refresca el hambre, que hace que el mudo hable, que el ciego vea, y que nos permite evitar que cometamos cualquier ineptitud con nuestra lengua.

Anónimo del siglo XV

Sibreve dijo...

Berto: No es cuestión de ser amable ni permisivo. En el momento en que hago públicos mis relatos tengo que aceptar críticas, me gusten o no. Y tus comentarios me gustan, me divierten o me parecen interesantes, depende de cuál. Todavía recuerdo el comentario sobre la silla eléctrica elefantiana. Si alguno me parece fuera de lugar, también te lo diré. Por cierto, tu cabreo en el primer comentario de este relato es el mejor halago que le puedes hacer, aunque me catées en el segundo.
Mariano: Retórico... como piropo, ¿eh?
Abrazos a ambos y no pegarse, niños.

Anónimo dijo...

Holla,Me encanta su blog,bon trabajo, Te falta sólo una herramienta de traducción el resto tudo ok!
abrazo
excusa mi horrible espanol!

Javier Merchante dijo...

Hola. Me gustaría contar con tu permiso para poder narrar este relato en mi blog de audiocuentos. Si te apetece ponerte en contacto conmigo por otro medio que no sea la página de comentarios a esta entrada, mi correo es jmerchante@gmail.com. El blog,
http://latabernadelcallao.blogspot.com/
Gracias.
Javier M.