Si vienes sin mucho tiempo, permíteme que te recomiende:
Ni tanto y Autobiografías Son los que más me gustan.
Además hay una pequeña serie que me entretiene bastante: Relatos del General
Por último, te invito a seguir el juego, si quieres como un comentario, si quieres en otro lugar: Despertares
Varias personas me han comentado que sus preferidos son:
Ultimas voluntades y Personajes Históricos V que, por cierto, a medida que me alejo de éste último me va gustando más.
Y si has llegado hasta aquí buscando nanorrelatos sólo porque el nombre del blog es NANORRELATOS, te dejo aquí algunos reunidos: Nanorrelatos

viernes, 5 de agosto de 2011

Maquillaje.

Tras estudiar con calma su rostro aplico con un pincel una solución de hiposulfito sódico al diez por ciento. Después extiendo una base de maquillaje neutro que hace desaparecer imperfecciones pero también la expresión. La cara, podría decirse, queda plana, como en una fotografía en blanco y negro tomada con un flash potente y frontal. Entonces, para solucionarlo, aplico encima otro maquillaje de tono rosado que dé un aspecto natural a la piel. También sombra bajo los pómulos, carmín sobre los labios, un tono un poquito más oscuro sobre los párpados inferiores.
Me alejo y miro su cara.
Perfecto, buen trabajo. Me lo he de decir yo mismo.
Mis clientes nunca hablan.
Dentro de la caja acaban todas las vanidades del mundo.

4 comentarios:

Elysa dijo...

Sí, me temo que los muertos no pueden agradecer ese meticuloso trabajo y los familiares no están para esas sutilezas. Reconozco que soy un poco macabra pero no he podido evitar sonreir con este micro.

Besitos

montse dijo...

Maquillador en un tanatorio.
Una profesión rebuscada.
Me imagino que según el estado en que quede el finado los familiares si deben agradecer que lo arreglen un poquito, en ocasiones. Es curioso.

carlos de la parra dijo...

La vanidad terminaría ahí si consideramos exclusivamente el aspecto corporal de una persona.
La vanidad queda más manifiesta entre quienes hicieron un esfuezo conciente para ser recordados.
Napoleón por ejemplo al ser cuestionado del porqué de su exceso de actividad, respondió que deseaba la posteridad.
Su interlocutor acotó que no era posible que Napoleón tuviese duda de que su recuerdo quedaría en la posteridad, y él respondió,:
"De morir yo ahora ,sería mencionado en tres párrafos en alguna enciclopedia, yo lo que quiero es una enciclopedia completa acerca de mi."

Anita Dinamita dijo...

Lo que más me gusta de este relato y del II es que no engañan, desde el principio se sabe de quien estás hablando y el texto es exquisito, pese a lo que cuentas.
Un abrazo