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martes, 1 de marzo de 2011

EL CIEMPE (... Y van 100...)

Cuando hago mi entrada cien (o ciento dos),
decido por primera vez (o no),
escribir algo que no sea ficción (o sí).


Mi abuela me contaba que en su pueblo había un limitadito, así lo llamaba, que no dejaba de repetir: si a mí me dieran cien pesetas me compraría cien cocacolas. 
Siempre me pregunté que hubiera hecho si le dieran diez, o mil. 
El Ciempe, le decían.
Parece que el limitadito, así lo llamaba mi abuela, llegó con esfuerzo a ser ejecutivo de no sé qué multinacional, o Consejero de Economía de no sé qué político.
Algo así creo que era.

9 comentarios:

Bicefalepena dijo...

La sutil diferencia está en wl queteden versus tener.
Con el dinero de los demás un tonto hace relojes.

Un abrazo

Anita Dinamita dijo...

Limitaditos así hay a patadas
Cienes como los tuyos, pocos
Abrazos

Torcuato dijo...

Allá él.
Muy buen texto.
Un abrazo.

Maite dijo...

Vaya con el Ciempe, y otros que nos creemos unos listillos, no llegamos más allá del bar de la esquina ;) Abrazos

Patricia dijo...

No me extrañaría para nada que el limitadito llegase a Ministro de Economía.

Un avbrazo

Puck dijo...

limitadito, pero ni un pelo de tonto. Bien llevado
Saludillos

Sibreve dijo...

Como dice Bice, hasta el más tonto hace relojes. Lo curioso es que lo decía hace muchos muchos años, cuando la cocacola casi que todavía era zarzaparrilla.

Pablo Gonz dijo...

En no sé qué pueblo había un limitadito (genial, ahora entiendo de dónde viene lo de Ltd.) que si tú le ofrecías en una mano una peseta y en la otra una de cien, siempre cogía la peseta. Un día le preguntaron que por qué era tan tonto. Y dijo: "si tú supieras, la cantidad de veces que me han hecho la broma..."
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ

Sibreve dijo...

Pablo: Hace ya tiempo puse una norma ante un comentario de una amiga, y la he tenido que recordar en varias ocasiones más. Ahora a ti: en este blog quedan prohibidos los comentarios más ingeniosos que las propias entradas, ante la evidencia de que en caso de aceptarse opacarían el protagonismo de éstas.
Ahora en serio. Me he reído mucho con tu tonto-listo, aunque cuando respondió a la pregunta, supongo que por ego, mató también a la gallina de los huevos de oro, demostrando así su estulticia. He aquí un tonto-listo-tonto.
Gracias por pasarte.